Editado por el Lic. Dov Landman H. (Psicólogo clínico)
¿Qué es la depresión? ¿Se presenta de igual
manera en hombres como en mujeres? ¿Sus signos o síntomas son iguales tanto en
niños, como en púberes o adolescentes, en adultos o ancianos ? Posiblemente en repetidas ocasiones hemos escuchado la palabra
depresión como parte del vocabulario cotidiano, en donde expresiones (usadas
comúnmente por los jóvenes) como "estoy depre" son frecuentes. Sin
embargo, no debe confundirse este término médico con un estado de ánimo muy
eventual. Puede hablarse mucho de este interesante tema, sin embargo, en el siguiente
breve artículo deseamos explicar en qué consiste y cómo se puede detectar o
diagnosticar y cómo prevenir y/o tratar
la depresión en los adolescentes.
De esta manera, definamos primero
¿qué es la depresión? Existe un gran número de la población en
general que realmente no conoce o ignora la verdadera definición de depresión.
Muchos piensan que se trata simplemente de un estado de tristeza, y creen que
la “falta de energía o desgano” de los que padecen esta patología se soluciona
con críticas o con reprimendas, mientras que otro grupo de la población cree
que la depresión es una actitud o estado de ánimo que puede cambiarse si así lo
quiere la persona que cursa con un cuadro de depresión.1
El término depresión es usado en nuestros
días de un modo muy laxo y designa en su uso corriente patologías muy diversas.
Es sin duda porque evita plantear la cuestión de un diagnóstico de estructura y
remite la cuestión de “eso que no anda” a una perturbación momentánea del
humor.2
Existen distintas
definiciones de los trastornos de depresión, las cuales han sido consensuadas y
utilizadas por el personal de salud, especialmente médicos psiquiatras y
psicólogos, quienes han concordado, y además especificado en el DSM-IV (Manual
diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales).3
Normalmente todas las personas atraviesan
por períodos de tristeza, soledad, incomprensión e infelicidad, los cuales
principalmente son resultado de los problemas sociales y en la mayoría de los
casos económicos, afectando la tranquilidad y paz del sujeto.2
Dicha enfermedad se torna preocupante
cuando los ya citados sentimientos tienen una duración superior a dos semanas o
meses, impidiendo así el desarrollo individual e interacción personal. Asimismo
la depresión disminuye con frecuencia la capacidad de trabajar e interfiere con
el comportamiento normal. 3
Según el nivel depresivo existen diferentes
clasificaciones, entre las cuales se encuentran:1, 2
Depresión Mayor:
Es un episodio de depresión que dura más de dos semanas y es tan severo que
requiere tratamiento. Síntomas: irritabilidad, importante pérdida de interés o
placer, aumento o disminución significativa de peso, insomnio o sueño efectivo,
fatiga o pérdida de energía, excesivos sentimientos de culpa, dificultad para
pensar o concentrarse, pensamientos de muerte.
Distimia:
Cuando una persona sufre depresión leve ya sea recurrente o duradera,
generalmente un sujeto es distímico cuando siempre está infeliz. Síntomas:
aumento o disminución del apetito, insomnio o sueño excesivo, fatiga o pérdida
de energía, baja autoestima,
dificultad para tomar decisiones y concentrarse, sentimientos de desesperanza
Depresión
Circunstancial: Un episodio prolongado de tristeza desencadenado a
través de una pérdida o desilusión.
Depresión Bipolar:
Se caracteriza por un modelo de sube y bajas emocionales extremas que ocurren
sin relación a las circunstancias o a los sucesos, asimismo la persona tiene la
probabilidad de perder interés en todas las actividades y volverse retraída.
En caso de poseer 5 ó más síntomas de la
Depresión Mayor y 2 ó más de la Distimia por un período superior a dos semanas,
se puede hacer un diagnóstico de depresión.5
En ciertas ocasiones, los síntomas de la
depresión están acompañados de problemas físicos como dolor de espalda,
estómago, boca seca, estreñimiento e inclusive dolores sin causa alguna en
cualquier parte del cuerpo, conocido médicamente como fibromialgia.1, 2
Ahora, centrándonos en el tema principal,
se estima que aproximadamente un 8% de los adolescentes
sufren una depresión durante ese período. Esta enfermedad afecta con mayor
frecuencia a las mujeres que a los varones, un 13% de las adolescentes la
padecerán frente a un 4,6% de los varones en esta edad. 1, 2
La depresión no tiene
causa única, en ella intervienen factores genéticos, el entorno, el estado de
salud general, algunos acontecimientos dramáticos como la muerte de un ser
querido y ciertos patrones de pensamiento. En el caso de los adolescentes, se
cree que además, que en la aparición de las depresiones tienen algún papel las
alteraciones hormonales propias de esta edad, el estrés que provoca el proceso
de maduración y los conflictos que ocasiona en algunos adolescentes la
formación de la propia identidad unida a la adquisición de la independencia.2
Anteriormente se
describieron los síntomas del estado depresivo mayor y la distimia, pero vale
recalcar que los síntomas de depresión en la etapa adolescente puede variar de
cierto modo, entre los cuales podemos encontrar: Cansancio permanente y falta de energía, dificultad
para la concentración, cambios en el apetito, irritabilidad, perdida
del interés por actividades con las que antes se disfrutaba, sentimientos de
desprecio hacia uno mismo, tristeza, pensamientos sobre la muerte o el suicidio, alteraciones
del sueño, disminución
del rendimiento escolar, aparición de actitudes desafiantes, distanciamiento
del grupo de amigos, consumo de alcohol o drogas.2, 3
Como
recomendación personal hacia los padres, es que si se advierten algunos de los
síntomas descritos, y los mismos se prolongan durante más de dos semanas, se
debe consultar con un médico especialista.1, 2, 3
Además, se recomienda a
los padres cuyos hijos están siendo tratados contra una depresión que
comuniquen al médico de sus adolescentes cualquier cambio en el carácter o la
personalidad de estos, cualquier efecto secundario de los medicamentos o si la
depresión no mejora o empeora. Todos los estudios demuestran que cuando la
depresión de los adolescentes se diagnostica a tiempo y es tratada por los
médicos, es menos común que se convierta en un trastorno grave. En la inmensa
mayoría de los casos, además, los adolescentes pero que reciben el tratamiento
adecuado consiguen llevar una vida normal. 1, 2, 3
Aunque muchas personas suponen que las tasas
más altas de suicidio se dan entre los jóvenes, en realidad se dan entre los
hombres blancos mayores de 85 años. Muchos sufren una enfermedad depresiva que
los médicos no pueden detectar, a pesar del hecho de que estas víctimas de
suicidio a menudo visitan a su médico dentro del mes anterior a su muerte.7
La mayoría de los ancianos con depresión
mejoran cuando reciben tratamiento con antidepresivos, psicoterapia, o una
combinación de ambos.8 Investigaciones
han demostrado que tanto la medicación sola como los tratamientos combinados
son eficaces para reducir la tasa de reaparición de la depresión en adultos.9 La psicoterapia sola también puede
prolongar los períodos sin depresión, especialmente en ancianos con depresión
leve y es particularmente útil para aquellos que no pueden o no desean tomar
antidepresivos.10, 11
Cuando hablamos de
tratamiento, estamos hablando de 2 tipos: el farmacológico (uso de medicamentos)
y el no farmacológico.4, 5
No entraremos en detalle
en cuanto al tratamiento farmacológico, solo cabe resaltar que existen 5 grupos
de fármacos antidepresivos. Entre ellos están los inhibidores selectivos de la receptación
de serotonina (e.g., fluoxetina), inhibidores de la receptación de serotonina y
noradrenalina (e.g., duloxetina), antidepresivos tricíclicos (e.g.,
amitriptilina), inhibidores de la monoamino oxidasa (e.g., fenelazina) y los
antidepresivos atípicos (e.g., bupropion).6
Es importante saber que aun cuando el
tratamiento farmacológico pueda ser importante (dependiendo de la severidad de
la depresión) “No existe aquella pastilla mágica que la curará al instante “, o “No
existe un jarabe o tónico que hará que desaparecer la depresión en un par de
minutos “.
En cuanto al tratamiento no farmacológico, se
incluyen distintas modalidades de psicoterapia, además de ejercicio físico,
intervenciones para modificar los hábitos de vida, entre otros.
En la psicoterapia existen varios enfoques,
incluyendo la terapia cognitiva-conductual, la terapia racional emotiva u
otras, que ayudan a las personas a recuperarse, y es en este punto tan
importante del tratamiento donde el psicólogo interviene. La psicoterapia
ofrece la oportunidad de identificar los factores que contribuyen a su
depresión y a afrontar eficazmente las causas psicológicas, conductuales,
interpersonales y situacionales.
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